La sociedad está viviendo momentos clave, como la descarbonización de la industria, el desarrollo de los ferrocarriles, el hidrógeno verde o la nueva movilidad, y es por ello por lo que la ingeniería se torna indispensable para llevar a cabo estos procesos.

La sociedad está viviendo momentos clave, como la descarbonización de la industria, el desarrollo de los ferrocarriles, el hidrógeno verde o la nueva movilidad, y es por ello por lo que la ingeniería se torna indispensable para llevar a cabo estos procesos.  Los ingenieros, en el centro de todas las transiciones, son eje vertebrador en la orientación y puesta en marcha de los proyectos industriales, y son, sin duda, garantes de su calidad. La externalización de la ingeniería es una garantía de flexibilidad y competitividad para la industria. La ingeniería como formadora de talentos Los ingenieros, y especialmente las empresas de consultoría de ingeniería y tecnología, han demostrado su valor en la industria durante décadas gracias a que proporcionan una mayor agilidad y capacidad de adaptación a los diferentes entornos, pues es precisamente una mayor flexibilidad y adaptabilidad lo que esperan los clientes, independientemente de su sector de actividad, opciones tecnológicas o tipo de organización. Esta diversidad permite también a los ingenieros detectar las primeras señales de cambio y acelerar los procesos. Los ingenieros también tienen un papel clave que desempeñar en la reubicación de ciertos sectores de actividad. Una reubicación basada, en particular, en una reflexión profunda sobre la optimización de la herramienta industrial. La Inteligencia Artificial al servicio de la robotización, así como la formación de los operadores en realidad virtual nos permitirá, por ejemplo, mejorar la productividad de nuestras fábricas. De la misma manera, las herramientas de rendimiento industrial desarrolladas por la ingeniería y el gran conocimiento de los procesos industriales, y su optimización, pueden ayudar a acelerar la reubicación de las industrias clave. En estos tiempos difíciles, es esencial que la consultoría en ingeniería se identifique plenamente como un motor de crecimiento y cambio, no sólo por los fabricantes sino también por las instituciones públicas. No sólo como proveedores de competencias flexibles, sino también como especialistas en la gestión de proyectos complejos (tecnología, medio ambiente, reglamentación, cadena de suministro, financiación, incluyendo también las dimensiones sociales (aceptación, impacto en el empleo, soberanía, con total independencia.